Parece un día normal, sí, pero por algún motivo percibo ese halo de emoción palpable entre tanta rutina. 

Estoy reflexiva.

Soy maestra y mi profesión me ayuda (y casi obliga) a reinventarme de forma continua prácticamente cada día. Hoy me encuentro diseñando y organizando una nueva actividad educativa. “¿Cómo darle forma?”- pienso en voz alta- Quiero que sea una actividad didáctica, funcional y con significado real para el 8 de marzo. 

Y allí voy:

Echo la vista hacia atrás y me pongo a buscar imágenes de mujeres extraordinarias que han hecho historia. (Extraordinarias, qué bonita palabra, ¿no?). 

Enseguida y casi de inmediato me vienen a la mente nombres de grandes mujeres con historias muy potentes detrás… pero ¡Oh sorpresa! ¿Dónde están los referentes femeninos actuales de nuestra sociedad? 

Me pongo manos a la obra. ¿Por qué no visibilizar a esas mujeres en el aula? Ya sé, se me ocurre una idea. Crearé un recurso para aprender nombres femeninos a través del arte y la fotografía. ¡Listo! Actividad programada y preparada para ponerla en práctica con mi alumnado.

Sigo con mi día. Suena el teléfono.

¡Mi abuela! Qué alegría poder hablar con ella, disfrutarla… escucharla me da tranquilidad, paz. Cuelgo el teléfono y me pongo a jugar con mi sobrina antes de cenar, ¡qué grande está! El tiempo pasa muy rápido. Un beso de buenas noches a mi madre y a descansar.

¡La alarma! ¿Cómo? ¿Ya es hora de levantarme? Con las sábanas pegadas y los ojos medio cerrados, me levanto y voy corriendo a coger el tren, 30 minutos de trayecto me esperan. Yo los utilizo para reflexionar. (“Mi momento” lo llaman). De repente me vienen a la mente las mujeres de mi vida. 

¿Os habéis parado a pensar en ellas? 

Son el reflejo de las personas más importantes de nuestro entorno y muy a menudo, no solemos valorar todo lo que proyectan desde el amor y la más inmensa generosidad. 

Nos dejan una huella imborrable. Ellas no necesitan redes sociales, -ni tampoco formar parte de la wikipedia– , pero  sin lugar a dudas son un pilar imprescindible en nuestras vidas.

A ver, que sí… echar la vista hacia atrás para conocer y valorar a las mujeres que han hecho historia es maravilloso… pero…. ¿por qué no empezar con “nuestras” personas extraordinarias, las que nos rodean, las que nos acompañan?

¡Bien! Mi pequeña mente siempre está haciendo cambios de última hora. No dudo ni un momento y decido cambiar la actividad programada para el 8M. (En educación lo llaman flexibilidad y capacidad de adaptación). Levanto la mirada y el tren está lleno de mujeres; artistas, deportistas, pensadoras, científicas, escritoras y un largo etcétera. 

Me pregunto: ¿por qué hay rivalidad entre nosotras? Somos potenciales. Vivimos en una sociedad tristemente, patriarcal. Es inevitable, pero tengo la fuerte convicción que si logramos tener la suficiente sororidad entre nosotras, seremos más fuertes. Pensémoslo.

¿Te has preguntado el valor que tienes como mujer? La realidad es que eres poderosa, fuerte y capaz. ¡Libérate! La vida no es una competición. Tenemos que querernos y aceptarnos para poder empatizar. Empieza por ti, porque después vendré yo y en consecuencia nosotras. Las demás. 

Y recuerda, la autoestima de una mujer no es algo común es algo REVOLUCIONARIO

 

 

AUTORA: Miriam de ABECEART

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