¡Desde que somos pequeños hasta que nos hacemos grandes, gracias a la lectura, nos hemos podido convertir en piratas, personajes de la realeza, de circo, animales de la selva, monstruos terroríficos o divertidos, detectives, policías, superhéroes, capitanes de equipos deportivos, personajes históricos… y todo esto sin movernos del sofá o de la cama! La lectura nos aporta todo un mundo imaginario y una cultura que nos va conformando como personas. Nos permite tener empatía con algunos personajes y con otros no, querer algunos y rechazar otros… un mundo infinito de posibilidades.

¿Pero qué nos aporta, además de todo esto, cuándo compartimos estos momentos de lectura en familia? Hagamos investigación de algunas ventajas al compartir momentos de lectura en familia:

Por un lado, puede ser un tiempo de ocio compartido. Encontrar una actividad que pueda agrupar los gustos de todos los miembros de una misma familia puede ser realmente complicado. Pero la lectura se adapta muy bien a los gustos de cada cual. Aunque podamos estar haciendo la misma actividad, quizás uno está inmerso en un mundo de piratas, el otro a la antigua Roma y el otro vive una realidad paralela en un futuro imaginario. Juntos, reforzando el vínculo familiar porque nos une la misma actividad, pero respetando los gustos de cada cual.

Por otro lado, aporta un momento de calma y pausa que puede acontecer en un rato íntimo ideal para poder compartir experiencias, desazones, miedos, ilusiones… Una lectura compartida con tu hijo o hija puede convertirse en una conversación que hace tiempo querías iniciar, o que el niño se sienta más acompañado en aquel momento y decida hacerte aquella pregunta que tiene en la cabeza desde hace días. Es un momento de recogida e interioridad que aflora nuestras emociones y situaciones de vida.

Si nos centramos en las ventajas más relacionadas con el aprendizaje de la lectoescritura, está claro cuál será la clave. Un niño imita lo que ve de sus personas referentes. Si le dais importancia a la lectura, el niño dará importancia a la lectura. Si ve que los adultos leen, el niño tendrá curiosidad por la lectura. Compartir momentos de lectura hará que el niño quiera disfrutar de estos momentos. ¿Qué hay más motivador por un niño que poder estar un rato en familia?

Y, por último, pero no menos importante, este tiempo de lectura compartida será un tiempo de calidad. Sabemos que este rato estará lejos de los dispositivos electrónicos y otras actividades que quizás no son las que queremos priorizar como familia. En la sociedad actual no podemos huir de lo que es una realidad, pero sí que podemos ofrecer actividades que contrarresten esta sobreexposición que viven nuestros niños y jóvenes.

¡Hay muchas más ventajas, evidentemente, pero he querido centrarme en estas, puesto que me parece que nos pueden hacer reflexionar un poco! Como familia, hay que hablar, darle cabida a la lectura si queremos que esta sea presente a nuestros hogares. ¿Y como conseguirlo? Tres ideas para empezar a hacer pequeños pasos:

– Buscar lecturas adaptadas a los gustos de los niños y a su nivel de lectoescritura. Lecturas más breves para aquellos que se cansan rápidamente, lecturas con imágenes (por ejemplo, álbumes ilustrados, revistas o cómicos) por aquellos que son muy artísticos, lecturas muy prácticas (por ejemplo, recetas) por aquellos que necesitan más movimiento…
Adaptar un espacio en casa preparado para momentos de lectura; donde estéis cómodos, donde haya tranquilidad y paz, lejos de cosas que puedan distraer en exceso…
Establecer una rutina de lectura para aseguraros que disponéis de un tiempo para leer en familia.

¡Disfrutad de estos momentos mágicos en familia y dejaros llevar por historias sorprendentes!

 

AUTOR: Raül Cabús Lomba con la cuenta @petjadesmestre.