La poesía siempre ha sido un género menor. Menor en el sentido de que siempre se ha dicho que tiene pocos lectores. Los hay que no leen poesía porque dicen que no la entienden. Otros no se sienten especialmente atraídos por ella. Pero los hay que sienten auténtica pasión por este género y  es una verdadera fortuna. 

Las malas lenguas dicen que hay más poetas que lectores de poesía. Si esto fuera cierto seguramente sería porque todos hemos tenido, en un momento u otro de nuestra vida, la necesidad de escribir un poema o una canción. 

Lo que sí es cierto es que a todos, y en este caso también hablamos de vida, en los momentos más importantes, nos ha salvado un poema. Un poema que sabe describir perfectamente cómo es el amor, la muerte, la vida, la vejez, la noche, la nostalgia, la belleza, la pasión, el olvido, el adiós… 

A los niños también les leemos poca poesía. Y eso que, además de ser un divertimento fantástico en forma de textos, los poemas son una actividad perfecta para aprender. Pero, ¿por qué? 

  1. Estimula el desarrollo emocional y cognitivo

La poesía es un género literario maravilloso. Los poemas nos cuentan historias, pero también nos ofrecen el poder de la emoción, reforzadas a través de la mímica, la entonación, la musicalidad y la cadencia de la voz… A través de los poemas, se invita a los niños a expresar sus sentimientos. Por eso los poemas son fantásticos para estimular a cualquier persona, pero especialmente en la infancia. Hay que aprovechar los recursos y el momento. 

 

En mi cara redondita

tengo ojos y nariz,

y también una boquita

para hablar y para reír.

Con mis ojos veo todo,

con la nariz hago achís,

con mi boca como como

palomitas de maíz.

Gloria Fuertes

  1. Aumenta el vocabulario

La poesía (aunque también cualquier género literario) ayudará a los niños a ampliar su vocabulario. Y no solo eso. Además de aprender nuevas palabras y conceptos, los pequeños tienen ocasión de sumergirse en la complejidad de las figuras literarias. Que no es compleja en sí, sino un juego estupendo para crear nuevas conexiones cerebrales y estimular el pensamiento creativo. 

  1. Entrena la memoria 

La infancia es un momento esencial para entrenar la memoria, una facultad que nos acompañará siempre y nos servirá para desarrollar nuestra actividad diaria. Aprender poemas con los niños nos ayudará a entrenar sus capacidades y también las nuestras, que vamos perdiendo a medida que nos hacemos mayores. Os sorprenderá comprobar cómo los niños son capaces de memorizar rápidamente un poema, solo habiéndolo escuchado o leído unas cuantas veces. 

 

La plaza tiene una torre,

la torre tiene un balcón,

el balcón tiene una dama,

la dama una blanca flor.

ha pasado un caballero

-¡quién sabe por qué pasó!-

y se ha llevado la plaza,

con su torre y su balcón,

con su balcón y su dama

su dama y su blanca flor.

Antonio Machado

 

  1. Mejora la dicción

No cabe duda: recitar es una actividad perfecta para mejorar la expresión verbal y la dicción. Y no solo para pronunciar bien las palabras. Un poema bien seleccionado ayudará a los niños a practicar el arte de recitar y la cadencia de los versos. A controlar la respiración, a no tener prisa. A comunicarse, a expresar, a perder el miedo… de saber decir, contar y sentir. 

 

La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?

Los suspiros se escapan de su boca de fresa,

que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

La princesa está pálida en su silla de oro,

está mudo el teclado de su clave sonoro;

y en un vaso olvidada se desmaya una flor.

Rubén Darío

 

  1. Estimula la imaginación

Hay algo que atrae, que endulza, que llama, como Hamelín y su flauta mágica, en la poesía. ¿Habéis probado a encantar a los pequeños con la música de las palabras? A través del juego de la poesía los niños acceden a un mundo que emociona, sea cual sea la lengua y se quien sea su autor. Leyendo poesía todos estimulamos nuestra imaginación y el arte de encontrar en las palabras otros caminos para decir las mismas cosas. 

 

Mariposa del aire,

qué hermosa eres,

mariposa del aire

dorada y verde.

Luz del candil,

mariposa del aire,

¡quédate ahí, ahí, ahí!

No te quieres parar,

pararte no quieres.

Mariposa del aire

dorada y verde.

Luz de candil,

mariposa del aire,

¡quédate ahí, ahí, ahí!.

¡Quédate ahí!

Mariposa, ¿estás ahí?

Federico García Lorca

 

¿Merece o no merece la pena apostar por la poesía?