Es complicado, por no decir imposible, concebir un cuento infantil sin ilustraciones. Los álbumes ilustrados, por ejemplo, son libros que se basan principalmente en imágenes y, por tanto, son un recurso fantástico para prelectores y lectores de todas las edades. También para los adultos. Las imágenes se leen y son un punto de partida esencial para los niños que se inician en el magnífico viaje de convertirse en lectores. 

Ilustraciones para comprender y sentir

¿Cómo sería un cuento sin ilustrar? Las ilustraciones acompañan los textos y los sostienen. Pero a menudo hacen mucho más que eso. Los complementan, los hacen encajar y, a veces, hasta pueden sustituirlos.

El lenguaje visual es muy importante porque, además de añadir atractivo a las publicaciones, ofrecen un apoyo irremplazable. Ya como prelectores y desde la más tierna infancia, a través de las ilustraciones los niños se sienten atraídos por la historia, conectan con la voz de los padres y abuelos que la leen y se sumergen, como por arte de un flautista de Hamelín, en la magia de la historia.

Las ilustraciones favorecen poderosamente la comprensión lectora del niño o la niña que comienza a adentrarse en la literatura. Y no solo a través de los cuentos o los álbumes ilustrados con contenido literario, sino también con aquellas revistas que, como Namaka, aportan información, datos curiosos, ciencia e infinidad de aprendizajes.

A través de las imágenes, los niños conocen los personajes y los escenarios, de modo que los pueden identificar rápidamente en la historia. Y esto, está claro, les permite seguir el hilo de la historia y, por tanto, entenderla y vivirla con plenitud. 

Arte y técnica: una ventana a la creación 

Cuando un editor elige a un profesional concreto para ilustrar un cuento, lo hace con la certeza de que su estilo y saber hacer se ajustarán a las características y necesidades de la historia. También con la confianza de que las ilustraciones aportarán belleza y valor al relato, que lo harán más comprensible y más rico, si cabe. 

Las ilustraciones y las diferentes técnicas empleadas (acuarelas, pinturas, rotuladores, lápiz, collages, digital…) son invitaciones al aprendizaje artístico. El clic que desencadena una experiencia emocional insólita y la puerta abierta a la experimentación personal. 

Saber elegir, ilustración de calidad

Construir una biblioteca propia para los niños es un ejercicio precioso, pero hay que saber elegir. ¿Por qué? Para nosotros es vital que las historias que ofrecemos a los niños tengan una buena calidad literaria. Es decir, que estén bien creadas: tengan una estructura adecuada, estén correctamente redactadas y ofrezcan a los niños una experiencia sólida y genuina. 

Por todo esto es muy importante el criterio del adulto, que acompaña en la selección de los títulos. Si nos sentimos perdidos, debemos dejarnos asesorar por los libreros. Ellos nos pueden sugerir títulos interesantes, recomendarnos grandes clásicos o descubrirnos historias e ilustradores imprescindibles. ¿Qué tal si empezamos con la obra de Maurice Sendak? ¿Y si nos damos la oportunidad de descubrir el arte de Marta Altés? ¿Margarita del Mazo? ¿Benjie Davies? ¿Eva Armisén? ¿Kitty Crowter? Y así, nombres hasta el infinito. 

Los libros bien hechos, bien contados y bien ilustrados, son más agradables de leer que los que no se han hecho con mimo, que los hay. Por todo esto, te invitamos a explorar con calma los títulos y a disfrutar de sus ilustraciones. Es alimento para la semilla de una familia lectora. ¡Vamos!

Autora: Cecília Hill