Si abres la ventana sentirás que hace un frío que pela y seguramente tengas que vestir con bufanda y guantes para salir a la calle. Lo mismo te pasará cuando leas la revista Namaka 22. Acaba de salir del congelador, ¡y esta vez trae historias que te dejarán más helado que nunca! A pesar de que desde hace unos años los inviernos son cada vez más cálidos como consecuencia del cambio climático, hemos querido hacer un pequeño homenaje a una de las estaciones del año que más nos gusta. El verano tiene muy buena fama, y es que no es para menos, pero el invierno… ¡Ay, el invierno! En ninguna otra época podemos encontrar a uno de los personajes más feroces de la historia, ¡el Yeti!

¡O disfrutar de una buena conversación con la abuela cerca de la chimenea! Pablo, el pequeño protagonista de la imagen de la izquierda, lo sabe muy bien. Se queja de que no le gusta nada el invierno. Se despierta con los pies fríos y el paisaje que ve por la ventana ya no es luminoso. Unas palabras de su abuela rememorando las aventuras del invierno pasado lo hacen cambiar de opinión. ¡Al fin y al cabo, a quién no le gusta abrazar a su abuela mientras se toma una taza de chocolate caliente


¿Piensas que los copos de nieve aterrizan aleatoriamente? ¡Qué va, lo tienen todo pensado! Hay copos de nieve muy tranquilos que prefieren llegar a un tejado para estar en calma. Otros en cambio son más juguetones, hablamos de esos copos de nieve que quieren aterrizar en parques convertidos en muñecos de nieve o en bolas para jugar con los más pequeños. Aun así, existe una ubicación privilegiada donde caer y nosotros podemos facilitarles la faena. ¡Si quieres saber de qué lugar se trata tendrás que leer la historia del Plan de aterrizaje!