Este artículo sobre las rutinas lectoras de los niños y niñas viene de la mano de… ¡Anna Mas de Creaduca! ¡Disfrutad!

Me atrevería a decir en voz alta que leer es de aquellas cosas que quizás un día te apasionan, pero que en algún momento de tu vida te han obligado a hacer. 

Soy una gran apasionada a los libros y de la lectura, pero no lo soy desde pequeña, a pesar de que las estanterías de casa siempre han estado llenas de páginas preciosas y libros apasionantes. Mis padres siempre han leído, por lo que lo he vivido de una manera normalizada. 

Leer es aquello que quizás los niños y niñas harán cuando no los obliguemos a hacerlo, cuando les demos la oportunidad de escoger sus lecturas y cuando su entorno esté lleno de libros. Quizás no lo harán hasta que sean más mayores o quizás nunca serán grandes apasionados y apasionadas de la lectura. Aun así, será su decisión, por lo que nosotros como adultos debemos darles las herramientas para que sepan que tienen la opción de leer, de perderse dentro de un libro, de vivir aventuras y de viajar por el mundo a través de las letras.

Es evidente que hay estrategias que nos pueden funcionar para fomentar el arte de la lectura y acercarlos a los libros.

Leer cuentos desde pequeños es imprescindible. Los cuentos nos transportan a mundos mágicos y son de las primeras herramientas que les descubren otras realidad al margen de las que están viviendo en primera persona y en su entorno. 

También les ayuda a reflexionar y a descubrir nuevas realidades que quizás les generan inquietudes. 

Demos la oportunidad a que ellos y ellas toque, cogan y pasen las páginas si es que todavía no han aprendido a leer, pero que empiecen a familiarizarse con los formatos y la paz que puede aportar un buen rato de lectura. 

Cuando empiecen a identificar las letras, aprender a leer es un momento precioso del desarrollo de los niños y niñas, ya que todo se quiere leer en voz alta. Es una práctica continua. Les fascinan aquellas letras que salen de su propia voz y debemos aprovechar el momento para ofrecerles cuentos y libros que estén justo a su altura. A pesar de ello, esto no implica que cojan un libro cada noche.

Este es un buen momento para no bajar la guardia, seguir ofreciendo cuentos y libros, pasear por las librerías del pueblo o del barrio, para que sean ellos y ellas mismas las que escojan su lectura si les apetece. Leer conjuntamente cada noche una página y convertirlo en obligación es cuando empieza a ser cansado. 

Para mi es imprescindible que los adultos sean también lectores, y de esta manera nos verán leyendo y nos tomarán como referencia. 

Una estrategia cuando los niños y niñas van creciendo, es que nosotros como adultos leamos un capítulo diario de algún libro recomendado para su edad. De esta manera se despertó en mí el interés por la lectura. Mi madre cada noche me explicaba lo que pasaba en un capítulo de Esfumat Gaudenci. ¡Cada día me iba a dormir con la incertidumbre de saber qué más pasaría! 

Ahora soy una gran devoradora de libros. Pero durante mucho años no leí, porque no era mi interés principal, y nadie me obligaba a hacerlo. En caso contrario, quizás ahora no leería tanto como leo.

En resumen, las rutinas nos ayudan en todos los aspectos de la vida, pero debemos permitir que sean rutinas y no obligaciones. 

  • Generemos espacios donde los cuentos y libros estén al alcance de todos y sea el propio niño o niña quien decida los títulos que colocaremos en el espacio de lectura y juego. Los podemos cambiar cada mes de forma que sean itinerantes.
  • Los adultos de su alrededor deben leer. Predicar con el ejemplo es básico si queremos que descubran el gran mundo de la lectura. 
  • Planificar salidas a la biblioteca desde pequeños, ¡de manera que entiendan ese espacio como una catedral de libros, cuentos e historias!  ¡Allí podemos soñar con todo!
  • Leer cada noche o cada momento que necesitéis o necesiten volver a la calma.
  • Permitir que sean ellos y ellas quienes lean, pasen las páginas y comenten los dibujos durante el rato que necesiten
  • Generar juego alrededor del libro o cuento, que sea más divertido, más apasionante.
  • Generar expectativas sobre la lectura del día siguiente. 
  • Las rutinas son positivas si las llevamos a cabo diariamente y si son flexibles. No siempre nos encontramos en el mismo estado de ánimos para absorber según qué libros.
  • Es importante que los adultos nos informemos de los libros adecuados para su edad referente al mensaje que transmitan.
  • Cuando leamos con ellos, podemos acompañar las historias y sus situaciones o mensajes con los momentos y situaciones reales de la vida del niño o niña.
  • Y, sobre todo, no los obliguéis a leer. Recibirán esta obligación de manera negativa y quizás le estamos cortando las alas a un gran lector o lectora.

Autora: Anna Mas Estruch