Decimos que no tenemos tiempo y quizá nos lo creemos. Es posible que lo que de verdad nos ocurre es que vamos de un lado a otro todo el día, cansados y al mismo tiempo distraídos por teléfonos móviles, ordenadores y tabletas que emiten notificaciones sin parar. ¿Sabías que estos dispositivos de bolsillo que ya son nuestros inseparables acaparan más de 60 horas de tu vida a la semana?

¿Cuántas horas, de todas estas, crees que en realidad podrías dedicar a leer? ¿Cómo podéis ayudar a vuestra familia a encontrar tiempo para la lectura, juntos o en solitario? Os damos cinco claves para conseguir vuestro propósito… y ¡leer, leer y leer!

 

  1. Reajusta tus horarios y rutinas 

Haz un listado con todo lo que haces durante un día normal. Marca en rojo todas esas actividades que son irrenunciables, del tipo ducharse, desayunar, almorzar, cumplir con tu horario laboral, dedicar tiempo a los niños. Ahora mira los espacios vacíos. Seguro que encuentras momentos en los que haces actividades que ni tan siquiera puedes recordar. Intenta reorganizar tu día a día y busca, en estos espacios indeterminados, los momentos para leer. 

Quizá te convenga recuperar alguna rutina que te resulte placentera, como dedicarte un rato, con el café de media tarde, a la lectura. Si haces el esfuerzo de localizar estos espacios, seguro que encuentras momentos perfectos para leer. 

En cualquier caso, organiza tus rutinas para fijar un espacio que puedas dedicar a la lectura. Solo de este modo encontrarás tiempo y el resto de miembros de la familia, especialmente los más pequeños, entenderán que el tiempo para leer es vital y necesario de verdad.

 

  1. Aprovecha bien tus momentos de descanso 

¿Qué haces cuando descansas? Bueno, quizá te dediques a hacer algo que exija de ti esfuerzo cero, como mirar la televisión. A lo mejor te sientes cansado o cansada como para emprender una lectura, pero… todo es ponerse. Localiza las lecturas que más te interesan y llévalas siempre contigo, que las tengas lo más cerca posible. Verás que en cuanto te pones a leer, el cansancio del día a día no te impedirá disfrutar largo y tendido y reengancharte al hábito. 

 

  1. Leer en familia es mucho más que leer

Cuando los niños leen y ya lo hacen solos, cogemos la mala costumbre de dejar de leer juntos. Podemos garantizarte que el placer de la lectura compartida es uno de los más grandes que nos ofrece el hecho de ser padres, madres, abuelos, abuelas, tíos o tías. Os recomendamos de corazón no perder nunca este hábito. Además de ganar tiempo de lectura, acumularéis felicidad. 

 

  1. Apaga las notificaciones del móvil

¿Cuántas veces te has puesto a leer y las notificaciones del móvil te han hecho parar máquinas? Los teléfonos, la mensajería y las redes sociales son unos perfectos ladrones de tiempo que no deberías dejar entrar en tu tiempo de lectura. Pon el móvil en modo avión, a ser posible, fuera de tu vista y pasa página. 

 

  1. Ve a dormir un poco más pronto

¿A qué hora te vas a la cama? En nuestro país somos especialmente tardones. Llegamos tarde a casa, cenamos más tarde todavía y vamos a la cama más allá de las doce. Es normal que a esa hora estemos demasiado cansados como para ponernos a leer. Aprovecha estos nuevos tiempos de recogimiento que se avecinan para sentarte en tu butaca favorita o en la cama y déjate llevar por las lecturas que más quieres. Cuando llegue el sueño, cerrarás el libro y los ojos seguro y feliz de haber aprovechado tu tiempo. 

 

Y tú, ¿tienes algún truco para encontrar tiempo para leer?