2020 fue un año para los lectores. Según el barómetro Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2020 de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), el 68,8 % de la población española lee libros. La mayoría (64 %) lo hacen en su tiempo libre. El resto, por cuestiones de trabajo o estudios. 

Y leer nos ayuda. Tanto es así que el 88 % de los encuestados afirman que leer libros les sirvió para soportar mejor la situación durante el confinamiento. 

Hay una cifra, sin embargo, que nos llama especialmente la atención. Y es el porcentaje de niños y niñas que leen. Entre los 6 y los 9 años, el 88,8 % lo hacen habitualmente. Pero este porcentaje se va reduciendo con la edad, pasando a un 79,8 % en la franja de 10 a 14 años y a un 50,3 % en la de 15 a 18 años. 

¿Y por qué abandonan los jóvenes el hábito lector?

 

La importancia de saber elegir la lectura adecuada según la edad 

De poco sirve proporcionar al niño una buena lectura si todavía no es adecuada para su edad. Si lo hacemos, corremos el riesgo de que se aburra, porque no entenderá aquello que le leemos o lee y porque no conseguirá encontrar en los libros la correspondencia o encaje que uno acostumbra a buscar en ellos. 

Sucede lo mismo al revés. Hay que proporcionar a nuestros hijos y/o alumnos lecturas a la altura de sus capacidades y necesidades, con las que participar de nuevos retos y obtener aprendizajes. 


La edad, una etiqueta: ¿le hacemos caso? 

Si habitualmente tienes lecturas a mano, te habrás dado cuenta de que casi todos los cuentos y libros dirigidos a niños y jóvenes tienen una edad recomendada. Se trata de una etiqueta orientativa que funciona muy bien a la hora de elegir, especialmente si no puede ayudarte un librero de carne y hueso, porque estás comprando por internet, por ejemplo. 

Sea como sea, para escoger una lectura adecuada según la edad, no solo habrá que mirar esta etiqueta. De hecho, padres, madres, abuelos y docentes debemos hacer un esfuerzo cualitativo. En primer lugar, aunque a muchos os parezca básico, abrir el libro: hojearlo, hacer un poco de lectura en diagonal y comprobar algunas cuestiones que son básicas, como la calidad de la obra (narrativa, texto, ilustraciones), la tipografía, si se incluye, (letra de palo, ligada, de imprenta) y la adecuación del contenido, no solo por edad cronológica, sino teniendo en cuenta la madurez y los gustos del niño. 


Edad y madurez

El aprendizaje lectoescritor comienza a madurar, aproximadamente, hacia la edad de los 5 o 6 años. No obstante, cada niño tiene unas necesidades y evoluciona a distintos ritmos. Es cierto que los niños que han estado más rodeados de libros puede que sientan antes la necesidad de aprender a leer y, por tanto, alcancen esta etapa con un mayor grado de madurez. 

Y puede pasar lo contrario. Cada niño nace y crece con unas circunstancias singulares y, por tanto, hay que adaptar la selección de libros, no solo teniendo en cuenta la edad cronológica, sino observando bien su grado de madurez.

Seguro que si la familia y la escuela ponen interés y saber hacer, el niño se convertirá en un buen lector. Eso sí, será necesario (y eso con todos), elegir bien las lecturas que le ofrecemos teniendo en cuenta todos los condicionantes que hemos señalado. Será una buena forma de ayudar a mantener bien vivo su hábito lector y, en definitiva, de amar los libros. 

 

Autora: Cecília Hill