El hábito de la lectura no llega por arte de magia. De hecho, aunque nos esforcemos a seguir unos tips de los que prometen milagros, la lectura es un hábito que crece con los niños sí lo favorecemos, naturalmente, en el ámbito familiar y en la escuela.

Encontrar tiempo para leer y disfrutar de buenas lecturas nos aporta muchísimas cosas, como aprender, descubrir, soñar… Pero, ¿y qué más? La lectura es una actividad que también nos puede ayudar a desconectar de las rutinas y tareas cotidianas del día a día.

¿Y para qué sirve esto? Pues para hacer una parada de qualitat, tanto en la vida de los más pequeños como de los mayores, y regalarnos espacio y tiempo solo para nosotros. Pero, ¿cómo lo hacemos? ¿De verdad seremos capaces de desconectar? Todo esto os ayudará.

 

  1. El espacio es importante: un rincón de lectura

La lectura es una actividad que exige calma y tranquilidad. Tanto si los niños leen solos como si lo hacen con vuestra compañía (aunque sepan leer, la lectura compartida no debería abandonarse nunca), es muy importante que lo hagáis en un espacio especialmente pensado para esta actividad.

Estaría bien crear un rincón de lectura, con butacas cómodas y una buena iluminación, sea natural o artificial, con los libros a mano. Tiene que ser un entorno que nos ayude a huir del trasiego cotidiano en casa, para no distraerse y conseguir desconectar de verdad.

 

  1. La biblioteca como refugio para leer 

Una buena manera de desconectar de todo y conectar con la lectura es ir a la biblioteca. Este es un espacio en el que, no solo encontramos libros (vale, también cómics, revistas, álbumes ilustrados, etcétera) y donde debemos guardar silencio y apagar teléfonos. Además de tener acceso a una cantidad casi infinita de libros, leer en la biblioteca será una excusa perfecta para centrarnos únicamente en el hecho de leer. 

Podéis reservar uno o distintos días a la semana para visitar la biblioteca, devolver y coger nuevos libros en préstamo y hacer grandes descubrimientos. ¡No hay aventura más intensa!

 

  1. Desconectar teléfonos y pantallas 

Los teléfonos y pantallas, en general, son ladrones de tiempo muy sibilinos. Forman parte de nuestra vida casi como una extensión de nosotros mismos y casi no nos damos cuenta de la cantidad de ocasiones en que los consultamos. 

Para desconectar de verdad con la lectura debemos centrarnos en aquello que hacemos, todavía más si se trata de participar en una actividad tan importante para nuestros niños como es leer. Apartar todas las distracciones posibles nos ayudará a centrarnos en aquello que leemos y, por tanto, a desconectar. 

 

  1. Reservar un rato todos los días 

Si reservamos todos los días un tiempo para la lectura, ayudaremos a los niños (y a nosotros mismos) a enmarcar un espacio específico en la jornada para hacer esta actividad. Esto nos ayudará a ubicarnos y a poner en marcha la maquinaria de desconexión: trasladarnos al espacio habilitado para la lectura, apagar pantallas y teléfonos y concentrarnos en la actividad de leer. 

 

  1. Una buena selección es primordial 

Elegir una buena lectura no solo es importante para desconectar del ‘mundo real’ y ubicarnos en una ficción o en cualquier otro tipo de obra literaria o ensayo interesante. También es fundamental para contribuir en el gusto por la lectura y fomentarla, sea cual sea la edad de los niños y niñas. 

De hecho, uno de los encargos que tenemos como padres, madres o docentes es el de construir una biblioteca de calidad para los niños. Esta es una tarea placentera y extraordinaria para aquellas familias que tengan el firme deseo de implicarse en entrenar el hábito lector de sus hijos y, con este, contribuir a su curiosidad y, por qué no decirlo, a su felicidad.

 

 

 

Autora: Cecília Hill