No nos engañemos: el año está lleno de buenas épocas para leer. Todos los días podemos encontrar un motivo de peso para hacer inmersión en un buen libro o una buena revista. Llenamos todo el año de excusas y en verano cargamos nuestra maleta con volúmenes y listas de libros – infinitas e imposibles – para consumir deprisa, como si no hubiera un mañana lleno de horas que, en lugar de aprovechar para leer, utilizamos para hacer muchas otras tareas.

¿Y qué hacemos con los niños? Pues, como en la mayor parte de asuntos vitales, les trasladamos esta misma sensación – quizá medio cierta, quizá medio falsa – de que el verano será un espacio infinito para dedicarnos a la lectura en cuerpo y alma. Ocurre que julio y agosto están llenos de jornadas de playa, juegos con amigos y helados al sol ¿De verdad en verano tenemos todo el tiempo que nos hemos prometido para leer? 

 

¿Leer en verano? ¡Leer siempre!

Hay un dicho popular que dice que el hábito no hace al monje y como casi todos los refranes, lleva mucha razón. El verano por sí solo no nos hace lectores voraces. Al contrario, es muy posible que en plena canícula, haya días en los que tengamos más ganas de un chapuzón en la piscina que de pasar páginas bajo los ardientes rayos del astro rey. 

Sí, durante estos días las redes sociales se llenan de fotos de pies en la playa y auténticos ladrillos en forma de libros para leer. Y sabemos que para gustos están los colores, pero la arena, la crema solar y el agua no son los mejores amigos de los libros. Y de los lectores insaciables, tampoco. 

El verano es una muy buena época del año para leer, como lo es el invierno, en el sillón de casa, o el otoño, tras los cristales. También lo es la primavera, en nuestra biblioteca favorita, y cualquier otro momento del año que elijamos, siempre que la lectura sea placentera. 

Sin embargo, debemos tener claro que para que el verano sea una oportunidad para leer todo aquello que queremos, durante el año tendremos que haber practicado. Si lo hemos hecho, tanto nosotros como nuestros hijos sabremos aprovechar el tiempo en verano para hacer todas esas lecturas que deseamos. Y como habremos adquirido el hábito, nada nos resultará tan interesante y natural como coger un libro y ponernos a leer. Así de fácil y así de complicado. 

 

Leer en verano, ¿por qué? 

Ya hemos dicho que en verano mucha gente tiene una especie de obsesión por llevarse a todas partes una maleta llena de lecturas. Es verdad que hay personas que ahora tienen más tiempo y, por tanto, pueden aprovechar para dedicar más espacios de los habituales a practicar su afición favorita.

¿Y qué hay de los niños? Algunos se encuentran en pleno proceso de adentrarse en el mundo de la lectura o están configurando su perfil lector (probando un poco de allí y otro poco de allá). Otros, que son perfiles más consolidados, puede que tengan muy claros cuáles son los libros que más les gustan y sus sagas o colecciones favoritas. 

Sea como sea, para los niños el verano debería ser un momento mágico para encontrar tiempo para elegir y hacer las lecturas que más les interesan. Así, durante las vacaciones y hasta que empiece un nuevo curso escolar, seguirán adquiriendo vocabulario nuevo y ampliando sus fronteras léxicas. Entrenarán la velocidad lectora, mejorarán la comprensión y, naturalmente, la imaginación, la autoestima, los aprendizajes y, por supuesto, lo pasarán genial. 

 

Algunas recomendaciones para leer este verano

Toda esta teoría está muy bien, pero… ¿con qué llenamos la maleta? Un buen lector debe saber llenar su maleta con lecturas interesantes. Lo haréis, sin duda alguna, pero si queréis alguna idea, nosotros os proponemos… 

  • Llevaros las Namakas. Recordad que en agosto recibiréis un nuevo número que os podréis llevar a la playa, a la montaña o al balcón de casa. ¡Qué más da! 
  • Aprovechad para descubrir una saga mítica de cómics. Si todavía no lo habéis hecho, alucinaréis con las aventuras de Tintín o con las de Astérix. Son libros ligeros de transportar, pero llenos de diversión. 
  • Y hablando de cómics… son una fórmula fantástica para introducir a los más pequeños, no solo el formato, sino la lectura en general. Os recomendamos la colección de Mamut Cómics, pequeñas joyas como Las Varamillas (Camille Jourdy) en Astronave o la serie de Hilda (Luke Pearson) en Barbara Fiore Editora, que además tiene una buena adaptación en Netflix.


  • Buscad pequeñas series de novelas atractivas. Para elegir será necesario que indaguéis en los gustos de vuestros hijos. ¿Le gustan los fantasmas? ¿Los misterios? ¿Los investigadores? ¿Se siente fascinado por la naturaleza? ¿Disfruta descubriendo animales? Escoged con mimo para acertar. 
  • Leed en voz alta. Sea cual sea vuestra elección, no olvidéis hacer algo que con el tiempo se pierde. Cuando los más pequeños consolidan el hábito lector, dejamos de leer juntos y comenzamos a perdernos la emocionante aventura de disfrutar juntos y seguir tejiendo vínculos. 

Leed, en verano y en cualquier época del año. Si os apuntáis, la lectura será una práctica que os acompañará toda la vida. Hacedlo por vosotros, ¡y por ellos! 

¿Qué tipo de suscripciones tenéis?

Dentro del universo de Namaka podrás encontrar una suscripción diferente, entretenida y un poco salvaje:

Suscripción digital:
¡Yo me quedo en casa leyendo Namaka!

 

¿Para qué edad va destinada la revista?

¡Namaka está pensada para todas las edades!
¡Si tienes entre 6 y 11 años podrás leerla a tu ritmo!
Si eres más pequeña seguro que hay alguien que te quiere mucho con quién compartir ratos de lectura y juegos.
Pero si crees que ya eres demasiado grande para Namaka, prueba de leerla al niño que llevas dentro.

¿Qué podemos encontrar en la revista?

Namaka atrapa a partir de temáticas divertidas, interesantes y próximas, que se convierten en el hilo conductor que enlaza todos los apartados que la componen.

A Namaka  encontrarás mucha diversión, pero también mucho de conocimiento para compartir en familia.

En la revista encontrarás pasatiempo, actividades creativas, juegos de agudeza visual, cuentos, manualidades, recetas saludables, poemas, recomendaciones lectoras y mil cosas más. También encontrarás un montón de actividades con las que te divertirás y despertaras tu creatividad. ¿Serás capaz de crear tu propio monstruo? ¿Te atreves a montar un grupo de música muy original?

Si hojeas la revista Namaka, te darás cuenta que el arte lo invade todo. Nos encantan las ilustraciones de calidad, llenas de alma y de color.

 

¿Cómo podemos estar en el día de todas las novedades de Namaka?

El equipo de Namaka siempre está actualizando y ofreciendo novedades a las vuestras personitas preferidas, pero si te estás preguntado dónde puedes descubrir toda esta información, aquí te damos la respuesta:

– Cada día publicamos en nuestras redes sociales: Instagram y  Twitter. ¿Nos sigues?
– Actualizamos semanalmente nuestro blog con las últimas novedades, colaboraciones, artículos, etc.

– ¡Y no nos olvidamos! Que en cada número de la revista también informamos de las últimas curiosidades y locuras que Namaka prepara para todos vosotros.

Si eres lector, seguro que a ti también te pasa. De hecho, podríamos decir que el mundo de los lectores se divide entre los que están encantados de haberse pasado a las lecturas digitales y los que no tienen la menor intención de abandonar el mundo de los libros en formato papel. Dicen que no hay color, que si la magia de acariciar sus páginas, de olerlos o hasta de llevarlos encima, como si fueran amigos inseparables. 

Pero no podemos olvidarnos de otro colectivo. El de aquellos que se encuentran a medio camino y están abiertos a descubrir las ventajas de leer en digital. ¿Tú también eres uno de ellos? Estas son, para nosotros, las cinco ventajas más importantes de realizar las lecturas en formato digital. 

  1. Puedes llevarte toda una biblioteca donde sea 

Los libros nos encantan, sí, pero tienen un pequeño inconveniente. Pesan bastante. Cuando vamos de vacaciones tenemos que elegir y elegir bien, porque no siempre caben en la maleta. Y no es cuestión de sobrecargarse. Si lees en formato digital tienes la oportunidad de llevarte todos los libros que quieras, sin limitaciones de peso o cantidad. Porque aplicando el dicho, el saber (en digital) tampoco ocupa lugar. 

 

  1. Puedes acceder a otros contenidos, como ¡Namaka!  

¡No solo de libros vive el formato digital! ¿Sabías que con un lector de libros digital también tienes acceso a muchos otros tipos de contenidos, como por ejemplo revistas? Si quieres ahorrar papel y llevarte todas las lecturas que más te gustan, en digital te resultará más fácil. ¿Sabías que también te puedes suscribir a Namaka! en digital? Podrás acceder a todas las revistas publicadas en el idioma que quieras (catalán o castellano), estar al día de las redes sociales y ampliar los contenidos de Namaka! en papel. ¡Qué bien! 

  1. Facilita la lectura a personas con dificultades

La lectura en digital también ofrece ventajas para las personas que tienen algún tipo de dificultad visual o auditiva. La mayoría de lectores ofrecen la posibilidad de ampliar o reducir el tamaño de la letra, así como regular otras características: cambiar la iluminación de la pantalla, la tipografía, el color, el modo nocturno, la narración de voz, etcétera.

 

  1. Enriquece los textos escritos

Las lecturas en formato digital son mucho más que lecturas y punto. Los textos escritos se pueden nutrir con un montón de contenidos, como por ejemplo vídeos, imágenes o enlaces… que pueden servir para enriquecer aquello que leemos, pero también para ampliarlo y hacer muchos más aprendizajes de los que jamás habríamos podido imaginar. Y esto es así gracias a la gran cantidad de información que se puede almacenar en tan poco espacio. ¿Es o no es maravilloso? ¡Y no pesa nada! 

 

  1. ¡Bienvenido a un catálogo de lecturas inmenso! 

¡Y esto no es todo! ¿Te hemos dicho que en formato digital puedes cargar todos los libros que quieras. Pero no solo eso. Los libros que compres en formato digital serán mucho más económicos que en papel, lo cual multiplica tu capacidad para adquirir libros y, por tanto, leer más. Además, puedes acceder a libros en muchos idiomas, publicados alrededor del mundo y también a ediciones raras, que hoy por hoy no se hayan editado en tu país. También si lo deseas, puedes descargar catálogos libres de derechos, con los grandes clásicos de la literatura. Totalmente gratis. 

Namaka trompeta equipo

 

¿Qué te parece? ¿Te animas a pasarte al formato digital?

Si un alienígena te preguntara
qué es leer, ¿qué responderías?

 

Podrías decir, por ejemplo, que leer es una acción que hacemos cómodamente sentados en una butaca. Que para llevarla a cabo utilizamos el sentido de la vista y que, a través de una serie de mecanismos, nuestro cerebro es capaz de descifrar un código escrito. Este código, que es el idioma, nos permite comprender palabras y frases, que enlazadas configuran una historia, real o inventada. 

Es muy posible que la criatura lo entendiera, pero… hay mil y una definiciones posibles e implicaciones que no debemos perder de vista si lo que queremos es profundizar en todos los procesos que fluyen y confluyen en el acto de leer. 

Pero vamos a poner los pies en la tierra, para volver a despegar después. Hoy os queremos hablar de imaginación. Mejor dicho, de la lectura como espacio y herramienta perfecta para imaginar.  

 

La imaginación, una capacidad en potencia

Como seres humanos, todos nacemos con la capacidad de imaginar. De hecho, desde la cuna tenemos una capacidad en potencia, que es la de desarrollar la creatividad y la imaginación. Pero, ¿qué pasa a lo largo de la vida? ¿Por qué no siempre somos capaces de ejercitarla? Según los expertos, para que las personas adquiramos la habilidad de ser imaginativos y creativos hay que cultivar y ejercitar estas destrezas, tanto a través de la escuela como de la familia. 

Estos espacios son fundamentales para entrenar la imaginación y la creación. Pero, ¿cómo? La lectura es una de las herramientas más importantes, si no la que más, para ofrecer a los niños la posibilidad de seguir el camino lógico: PENSAMIENTO – CREATIVIDAD – IMAGINACIÓN. 

Para imaginar hace falta crear y para crear hay que pensar. Leer es una acción imprescindible para ayudar a los niños a situarse en un contexto y un ambiente y, desde este escalón, responder preguntas, crear ambientes y abrir la puerta a los procesos imaginativos. 

¿Cómo potenciar la imaginación a través de la lectura?

Es posible que, como familia o docente, te estés preguntando cómo puedes contribuir a potenciar la imaginación de tus alumnos o hijos a través de la lectura. Bien, lo primero que debes saber es que el hábito lector no surge por casualidad. Ya desde bien pequeños, diríamos desde que estén en el vientre de la madre, hay que introducir la lectura a los niños. Un contexto favorable ayudará. Pero, ¿y qué más?

 

¡Conviértete tú en un lector imaginativo!

Si todavía no lo eres, hazlo. Hay que llevar a cabo muchas otras acciones, además de hacer que los niños y niñas vean que nosotros leemos y amamos los libros. Pero sin ver este hábito en los progenitores y otros familiares será difícil conseguirlo. Los libros deben formar parte de nuestra vida y es bueno aprovechar este dulce momento compartido para descubrir títulos y sumergirnos en la magia de la literatura infantil. Hay auténticas joyas que ningún adulto debería perderse. 

¿Recuerdas la dedicatoria de Antoine de Saint-Exupéry a su amigo León Werth? Todos llevamos un niño dentro que quiere seguir imaginando. Que no se te olvide. 

 

La dramatización, una de las claves

No leemos por leer, únicamente. Ni tan siquiera leemos para no aburrirnos o para pasar el rato. Leemos porque necesitamos conocer, aprender, pasarlo bien, imaginar y crear mundos propios y paralelos. Hay que ofrecer lecturas placenteras y dramatizadas a los niños, en las que los animales tengan diferentes voces, los objetos y las entidades hagan ruidos. Es imprescindible la dramatización: el teatro. Y a la vez es fascinante. 

Probad a leer juntos ¿Vamos a cazar un oso? de Michael Rossen en Ediciones Ekaré y hacedlo con el libro en las manos, pero realizando el viaje de los hermanos a través de la naturaleza. Y regresad a casa, imaginando, deprisa por el pasillo, como si un oso os estuviera persiguiendo y meteros en la cama, con el edredón por encima de la cabeza. Es solo un ejemplo de cómo hacer una lectura viva, imaginativa y emocionante. 

 

Habladlo con vuestros hijos o alumnos

Y habladlo mucho. Vuestros hijos o alumnos pueden y deben ser personas críticas, con capacidades (muchísimas) para explorar los paisajes y las situaciones, pero también para hacer una buena foto a los personajes, a sus características y acciones. Los niños disfrutan leyendo una y otra vez el mismo cuento, porque en la certeza del final encuentran seguridad. 

Pero también lo pasan muy bien (muchísimo) sabiéndose escuchados y ofreciendo su punto de vista. Preguntadles por otro final y dejadles explorar nuevas vías. Os podemos garantizar que os sorprenderán. Al mismo tiempo, les regalaréis un entrenamiento fantástico para su capacidad de imaginar y crear. ¿Y quién podría renunciar? 

 

Damos la bienvenida a la nueva revista Namaka, ¡la número 25! Es increíble como ha ido evolucionando la revista hasta el día de hoy. Y justo de esto trata este número.

No de la evolución de la revista, sino de la evolución humana y de cómo hemos llegado a nuestros días. Interesante, ¿verdad?

Pondremos un pie en la prehistoria e iremos saltando de una etapa a otra. Es casi imposible hablar de todos los temas de la historia de la humanidad, pero hemos preparado una cata de los momentos más interesantes, importantes y divertidos.

Edad mediana, edad antigua, edad contemporánea…, sumérgete en la historia de la humanidad con la ilustración de nuestra querida Xiana, donde podrás encontrar un eje cronológico, donde podrás observar algunos de los hechos más importantes que surgieron en cada una de las épocas. Cálzate los pies de gato y trepa por esta montaña para descubrir las diferentes etapas de nuestra historia. ¿Quieres saber más? Ve a la sección de Suma Conocimientos.

Para un segundo, sabemos que tenéis muchísimas ganas de empezar a leer la revista, pero cuando acabes de leer todavía tendrás más. Cómo en cada número encontrarás cuentos, recetas, propuestas divertidas, actividades creativas y miles de curiosidades que quizás no sabías.

¿Conoces el poema de Gilgamesh? Es la obra más antigua conocida y se escribió en la Mesopotamia. Pero te preguntarás quién era este personaje. Pues era el rey de Uruk y era considerado un héroe. Si quieres leer una de sus aventuras, ve a las páginas 6 y 7.

¡Ahora sí! No esperes más y empieza a pasar páginas.

 

La portada de un libro es uno de sus elementos más importantes. Es lo primero que vemos cuando vamos a una librería o navegamos por internet. 

Pero, ¿qué es exactamente la portada?

La portada de un libro es la parte exterior que se corresponde con la tapa. De esta manera, podemos decir que la portada es una parte de la cubierta, que está formada a su vez por la tapa, la contratapa y el lomo. En la portada figura el título del libro o la revista y el autor, si procede. 

Los editores, autores y diseñadores saben que la portada juega un papel fundamental en el éxito de un libro. Una buena portada puede marcar la trayectoria de una obra, en la medida que es la imagen que condiciona y mueve a los lectores a la hora de elegir un libro, ya sea para comprarlo o pedirlo prestado en la biblioteca. 

 

La primera impresión es la que cuenta 

¿Sabías que una persona dedica únicamente ocho segundos a mirar la portada de un libro y otros quince a la contraportada? ¿Es muy poco tiempo, verdad? 

Nos pasa con las personas. ¡Y también con los libros y las revistas! La portada es la primera impresión que tenemos: nos ofrece el título y, en el caso de los cuentos y los libros, también nos habla sobre el autor y el ilustrador. Esto permite a niños, maestros y familias comprender la importancia de los creadores y valorar su trabajo.

Además, la ilustración de portada nos puede explicar muchas cosas sobre qué encontraremos, siempre que esté bien pensada, sea atractiva y a la vez coherente con la historia. 

 

Nos da pistas sobre la calidad de la obra

Os hemos hablado muchas veces de la importancia de elegir bien los libros, cuentos y álbumes ilustrados que compramos o pedimos en préstamo para nuestros niños. Hacerlo así nos permite ofrecer a los pequeños lecturas de calidad y fomentar, en firme, el placer por la lectura.

Una selección arbitraria no nos acompaña en la tarea de crear a niños críticos y conscientes. Que un libro o una revista tengan una buena portada, bien ilustrada y diseñada, nos da muchas pistas sobre el rigor de la obra. 

Sitúa al niño en la historia

Ya sabéis lo importante que es que un libro o una revista estén bien ilustrados. Nos encantan las obras que se trabajan con cuidado y que el editor ha sabido acompañar hasta el último detalle, porque ayudan al niño a ubicarse en las historias. Pasa lo mismo con las portadas. Además de darnos pistas sobre la calidad de las obras, también nos cuentan un poco con qué nos encontraremos. ¡Puede que incluso nos digan si nos gustará! 

Y tú, ¿qué buscas en la portada de un libro?

 

Los “pasatiempos” tendrían que cambiar su nombre. Si, si… ¡Así como lo leéis! Los pasatiempos no sirven solo para hacer pasar el tiempo como su nombre indica, sino que son una gran herramienta por el desarrollo global de las criaturas. Se tendrían que decir “Aprovechatiempos” por ejemplo, y ahora os explico el porqué.

Sabéis que haciendo pasatiempo como por ejemplo: laberintos, sopas de letras, diferencias, etc. ¿Adquirimos muchos beneficios para nuestro cerebro? ¿Sabéis que los niños obtienen habilidades importantísimas por su desarrollo cognitivo? Los pasatiempos nos ayudan a desarrollar las funciones cognitivas. ¿Funciones cognique?

¿Queremos que las criaturas resuelvan problemas, razonen y recuerden experiencias? ¿Sí? Pues entonces tenemos que entrenar las funciones cognitivas. ¡Los pasatiempos vendrían a ser un gimnasio para el cerebro!

Hay dos tipos de funciones cognitivas, en este caso nos centraremos en las funciones cognitivas básicas. Cuáles son y como los pasatiempos ayudan a adquirirlas:

– La percepción: La percepción es la capacidad de extraer información del entorno a través de los sentidos y procesarla. Cuando nos hacen buscar elementos iguales dentro de un grupo de elementos parecidos, cuando jugamos a encontrar las diferencias, cuando relacionan imágenes con sus sombras, … En el caso de una revista como Namaka, todos los retos visuales suponen la ejercitación de la percepción.

– La atención: El hecho de realizar actividades como las que en este artículo tratamos, ofrecen a los niños una oportunidad de estimular la atención. Es decir, de focalizar sus aptitudes para resolver un reto que se les presenta. Ser capaces de dirigir su conciencia donde quieran es básico por cualquier aprendizaje.

– La memoria: La memoria nos sirve para recordar todo aquello que hemos aprendido y/o vivido antes. No podríamos avanzar sin recordar los pasos dados en anterioridad. Os imagináis hacer una sopa de letras y olvidar constantemente las palabras que buscas? Hacer un laberinto y no saber qué caminos has probado antes? Hacer este tipo de pasatiempo ejercitan la memoria para facilitar el almacenamiento de información al cerebro. Cuántas más actividades hacemos que pongan en funcionamiento la memoria, más tendremos.

– La memoria: La memoria nos sirve para recordar todo aquello que hemos aprendido y/o vivido antes. No podríamos avanzar sin recordar los pasos dados con anterioridad. ¿Os imagináis hacer una sopa de letras y olvidar constantemente las palabras que buscas? ¿Hacer un laberinto y no saber qué caminos has probado antes? Hacer este tipo de pasatiempo ejercitan la memoria para facilitar el almacenamiento de información al cerebro. Cuántas más actividades hacemos que pongan en funcionamiento la memoria, más tendremos.

Por si no teníamos bastante, haciendo pasatiempo se adquieren conocimientos concretos como conceptos matemáticos o la ampliación de léxico entre otros. Además, teniendo en cuenta que la revista Namaka tiene un diseño cuidadoso y seductor por las criaturas de la casa, también educa a nivel estético. Hay que remarcar la importancia de poner a las criaturas ante cosas con gusto artístico, ya que esto los ayudará a formarse como personas con un juicio crítico y mejorar sus competencias.

A todo esto que hemos ido diciendo, le sumamos las ventajas emocionales que aportan los pasatiempos.

– Retos y autoestima: los retos son aquello que hacen mover a los niños. Desde que nacen, los niños y niñas se mueven para conseguir aquello que necesitan o quieren. Los retos ponen en marcha los mecanismos de superación personal y, por lo tanto, de satisfacción personal. La superación de retos influencia totalmente en el nivel de autoestima. Así pues, siempre es importante que los retos que se ofrezcan sean adecuados en la edad de la criatura. La superación de retos, como son los pasatiempos, da independencia, sentimiento de capacidad y seguridad y, por último, ayuda a mantener un buen nivel de autoestima.

– Autonomía: El hecho de poder buscar las soluciones en caso de no poder acabar una actividad hace que no haya sentimiento de desamparo. Saber que en caso de necesidad, puedo recurrir a las soluciones, da seguridad. Además, hace que el niño pueda gestionarse solo, sin tener que dirigirse a otra persona. Este factor es clave por su autonomía.

Obviamente, porque todo esto se dé, es importante que las actividades que se realicen sean alentadoras, que tengan unas ilustraciones agradables, que traten temas de interés adecuados a la edad, que utilicen un vocabulario que se entienda, que haya actividades variadas…

¡Vaya! ¡Como Namaka, una revista llena de”Aprovechatiempos!

 

AUTORA: Georgina Pérez Provinciale de la cuenta @petitspassos

 

¡Desde que somos pequeños hasta que nos hacemos grandes, gracias a la lectura, nos hemos podido convertir en piratas, personajes de la realeza, de circo, animales de la selva, monstruos terroríficos o divertidos, detectives, policías, superhéroes, capitanes de equipos deportivos, personajes históricos… y todo esto sin movernos del sofá o de la cama! La lectura nos aporta todo un mundo imaginario y una cultura que nos va conformando como personas. Nos permite tener empatía con algunos personajes y con otros no, querer algunos y rechazar otros… un mundo infinito de posibilidades.

¿Pero qué nos aporta, además de todo esto, cuándo compartimos estos momentos de lectura en familia? Hagamos investigación de algunas ventajas al compartir momentos de lectura en familia:

Por un lado, puede ser un tiempo de ocio compartido. Encontrar una actividad que pueda agrupar los gustos de todos los miembros de una misma familia puede ser realmente complicado. Pero la lectura se adapta muy bien a los gustos de cada cual. Aunque podamos estar haciendo la misma actividad, quizás uno está inmerso en un mundo de piratas, el otro a la antigua Roma y el otro vive una realidad paralela en un futuro imaginario. Juntos, reforzando el vínculo familiar porque nos une la misma actividad, pero respetando los gustos de cada cual.

Por otro lado, aporta un momento de calma y pausa que puede acontecer en un rato íntimo ideal para poder compartir experiencias, desazones, miedos, ilusiones… Una lectura compartida con tu hijo o hija puede convertirse en una conversación que hace tiempo querías iniciar, o que el niño se sienta más acompañado en aquel momento y decida hacerte aquella pregunta que tiene en la cabeza desde hace días. Es un momento de recogida e interioridad que aflora nuestras emociones y situaciones de vida.

Si nos centramos en las ventajas más relacionadas con el aprendizaje de la lectoescritura, está claro cuál será la clave. Un niño imita lo que ve de sus personas referentes. Si le dais importancia a la lectura, el niño dará importancia a la lectura. Si ve que los adultos leen, el niño tendrá curiosidad por la lectura. Compartir momentos de lectura hará que el niño quiera disfrutar de estos momentos. ¿Qué hay más motivador por un niño que poder estar un rato en familia?

Y, por último, pero no menos importante, este tiempo de lectura compartida será un tiempo de calidad. Sabemos que este rato estará lejos de los dispositivos electrónicos y otras actividades que quizás no son las que queremos priorizar como familia. En la sociedad actual no podemos huir de lo que es una realidad, pero sí que podemos ofrecer actividades que contrarresten esta sobreexposición que viven nuestros niños y jóvenes.

¡Hay muchas más ventajas, evidentemente, pero he querido centrarme en estas, puesto que me parece que nos pueden hacer reflexionar un poco! Como familia, hay que hablar, darle cabida a la lectura si queremos que esta sea presente a nuestros hogares. ¿Y como conseguirlo? Tres ideas para empezar a hacer pequeños pasos:

– Buscar lecturas adaptadas a los gustos de los niños y a su nivel de lectoescritura. Lecturas más breves para aquellos que se cansan rápidamente, lecturas con imágenes (por ejemplo, álbumes ilustrados, revistas o cómicos) por aquellos que son muy artísticos, lecturas muy prácticas (por ejemplo, recetas) por aquellos que necesitan más movimiento…
Adaptar un espacio en casa preparado para momentos de lectura; donde estéis cómodos, donde haya tranquilidad y paz, lejos de cosas que puedan distraer en exceso…
Establecer una rutina de lectura para aseguraros que disponéis de un tiempo para leer en familia.

¡Disfrutad de estos momentos mágicos en familia y dejaros llevar por historias sorprendentes!

 

AUTOR: Raül Cabús Lomba con la cuenta @petjadesmestre.

 

La poesía siempre ha sido un género menor. Menor en el sentido de que siempre se ha dicho que tiene pocos lectores. Los hay que no leen poesía porque dicen que no la entienden. Otros no se sienten especialmente atraídos por ella. Pero los hay que sienten auténtica pasión por este género y  es una verdadera fortuna. 

Las malas lenguas dicen que hay más poetas que lectores de poesía. Si esto fuera cierto seguramente sería porque todos hemos tenido, en un momento u otro de nuestra vida, la necesidad de escribir un poema o una canción. 

Lo que sí es cierto es que a todos, y en este caso también hablamos de vida, en los momentos más importantes, nos ha salvado un poema. Un poema que sabe describir perfectamente cómo es el amor, la muerte, la vida, la vejez, la noche, la nostalgia, la belleza, la pasión, el olvido, el adiós… 

A los niños también les leemos poca poesía. Y eso que, además de ser un divertimento fantástico en forma de textos, los poemas son una actividad perfecta para aprender. Pero, ¿por qué? 

  1. Estimula el desarrollo emocional y cognitivo

La poesía es un género literario maravilloso. Los poemas nos cuentan historias, pero también nos ofrecen el poder de la emoción, reforzadas a través de la mímica, la entonación, la musicalidad y la cadencia de la voz… A través de los poemas, se invita a los niños a expresar sus sentimientos. Por eso los poemas son fantásticos para estimular a cualquier persona, pero especialmente en la infancia. Hay que aprovechar los recursos y el momento. 

 

En mi cara redondita

tengo ojos y nariz,

y también una boquita

para hablar y para reír.

Con mis ojos veo todo,

con la nariz hago achís,

con mi boca como como

palomitas de maíz.

Gloria Fuertes

  1. Aumenta el vocabulario

La poesía (aunque también cualquier género literario) ayudará a los niños a ampliar su vocabulario. Y no solo eso. Además de aprender nuevas palabras y conceptos, los pequeños tienen ocasión de sumergirse en la complejidad de las figuras literarias. Que no es compleja en sí, sino un juego estupendo para crear nuevas conexiones cerebrales y estimular el pensamiento creativo. 

  1. Entrena la memoria 

La infancia es un momento esencial para entrenar la memoria, una facultad que nos acompañará siempre y nos servirá para desarrollar nuestra actividad diaria. Aprender poemas con los niños nos ayudará a entrenar sus capacidades y también las nuestras, que vamos perdiendo a medida que nos hacemos mayores. Os sorprenderá comprobar cómo los niños son capaces de memorizar rápidamente un poema, solo habiéndolo escuchado o leído unas cuantas veces. 

 

La plaza tiene una torre,

la torre tiene un balcón,

el balcón tiene una dama,

la dama una blanca flor.

ha pasado un caballero

-¡quién sabe por qué pasó!-

y se ha llevado la plaza,

con su torre y su balcón,

con su balcón y su dama

su dama y su blanca flor.

Antonio Machado

 

  1. Mejora la dicción

No cabe duda: recitar es una actividad perfecta para mejorar la expresión verbal y la dicción. Y no solo para pronunciar bien las palabras. Un poema bien seleccionado ayudará a los niños a practicar el arte de recitar y la cadencia de los versos. A controlar la respiración, a no tener prisa. A comunicarse, a expresar, a perder el miedo… de saber decir, contar y sentir. 

 

La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?

Los suspiros se escapan de su boca de fresa,

que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

La princesa está pálida en su silla de oro,

está mudo el teclado de su clave sonoro;

y en un vaso olvidada se desmaya una flor.

Rubén Darío

 

  1. Estimula la imaginación

Hay algo que atrae, que endulza, que llama, como Hamelín y su flauta mágica, en la poesía. ¿Habéis probado a encantar a los pequeños con la música de las palabras? A través del juego de la poesía los niños acceden a un mundo que emociona, sea cual sea la lengua y se quien sea su autor. Leyendo poesía todos estimulamos nuestra imaginación y el arte de encontrar en las palabras otros caminos para decir las mismas cosas. 

 

Mariposa del aire,

qué hermosa eres,

mariposa del aire

dorada y verde.

Luz del candil,

mariposa del aire,

¡quédate ahí, ahí, ahí!

No te quieres parar,

pararte no quieres.

Mariposa del aire

dorada y verde.

Luz de candil,

mariposa del aire,

¡quédate ahí, ahí, ahí!.

¡Quédate ahí!

Mariposa, ¿estás ahí?

Federico García Lorca

 

¿Merece o no merece la pena apostar por la poesía?

2020 fue un año para los lectores. Según el barómetro Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2020 de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), el 68,8 % de la población española lee libros. La mayoría (64 %) lo hacen en su tiempo libre. El resto, por cuestiones de trabajo o estudios. 

Y leer nos ayuda. Tanto es así que el 88 % de los encuestados afirman que leer libros les sirvió para soportar mejor la situación durante el confinamiento. 

Hay una cifra, sin embargo, que nos llama especialmente la atención. Y es el porcentaje de niños y niñas que leen. Entre los 6 y los 9 años, el 88,8 % lo hacen habitualmente. Pero este porcentaje se va reduciendo con la edad, pasando a un 79,8 % en la franja de 10 a 14 años y a un 50,3 % en la de 15 a 18 años. 

¿Y por qué abandonan los jóvenes el hábito lector?

 

La importancia de saber elegir la lectura adecuada según la edad 

De poco sirve proporcionar al niño una buena lectura si todavía no es adecuada para su edad. Si lo hacemos, corremos el riesgo de que se aburra, porque no entenderá aquello que le leemos o lee y porque no conseguirá encontrar en los libros la correspondencia o encaje que uno acostumbra a buscar en ellos. 

Sucede lo mismo al revés. Hay que proporcionar a nuestros hijos y/o alumnos lecturas a la altura de sus capacidades y necesidades, con las que participar de nuevos retos y obtener aprendizajes. 


La edad, una etiqueta: ¿le hacemos caso? 

Si habitualmente tienes lecturas a mano, te habrás dado cuenta de que casi todos los cuentos y libros dirigidos a niños y jóvenes tienen una edad recomendada. Se trata de una etiqueta orientativa que funciona muy bien a la hora de elegir, especialmente si no puede ayudarte un librero de carne y hueso, porque estás comprando por internet, por ejemplo. 

Sea como sea, para escoger una lectura adecuada según la edad, no solo habrá que mirar esta etiqueta. De hecho, padres, madres, abuelos y docentes debemos hacer un esfuerzo cualitativo. En primer lugar, aunque a muchos os parezca básico, abrir el libro: hojearlo, hacer un poco de lectura en diagonal y comprobar algunas cuestiones que son básicas, como la calidad de la obra (narrativa, texto, ilustraciones), la tipografía, si se incluye, (letra de palo, ligada, de imprenta) y la adecuación del contenido, no solo por edad cronológica, sino teniendo en cuenta la madurez y los gustos del niño. 


Edad y madurez

El aprendizaje lectoescritor comienza a madurar, aproximadamente, hacia la edad de los 5 o 6 años. No obstante, cada niño tiene unas necesidades y evoluciona a distintos ritmos. Es cierto que los niños que han estado más rodeados de libros puede que sientan antes la necesidad de aprender a leer y, por tanto, alcancen esta etapa con un mayor grado de madurez. 

Y puede pasar lo contrario. Cada niño nace y crece con unas circunstancias singulares y, por tanto, hay que adaptar la selección de libros, no solo teniendo en cuenta la edad cronológica, sino observando bien su grado de madurez.

Seguro que si la familia y la escuela ponen interés y saber hacer, el niño se convertirá en un buen lector. Eso sí, será necesario (y eso con todos), elegir bien las lecturas que le ofrecemos teniendo en cuenta todos los condicionantes que hemos señalado. Será una buena forma de ayudar a mantener bien vivo su hábito lector y, en definitiva, de amar los libros. 

 

Autora: Cecília Hill