¡Desde que somos pequeños hasta que nos hacemos grandes, gracias a la lectura, nos hemos podido convertir en piratas, personajes de la realeza, de circo, animales de la selva, monstruos terroríficos o divertidos, detectives, policías, superhéroes, capitanes de equipos deportivos, personajes históricos… y todo esto sin movernos del sofá o de la cama! La lectura nos aporta todo un mundo imaginario y una cultura que nos va conformando como personas. Nos permite tener empatía con algunos personajes y con otros no, querer algunos y rechazar otros… un mundo infinito de posibilidades.

¿Pero qué nos aporta, además de todo esto, cuándo compartimos estos momentos de lectura en familia? Hagamos investigación de algunas ventajas al compartir momentos de lectura en familia:

Por un lado, puede ser un tiempo de ocio compartido. Encontrar una actividad que pueda agrupar los gustos de todos los miembros de una misma familia puede ser realmente complicado. Pero la lectura se adapta muy bien a los gustos de cada cual. Aunque podamos estar haciendo la misma actividad, quizás uno está inmerso en un mundo de piratas, el otro a la antigua Roma y el otro vive una realidad paralela en un futuro imaginario. Juntos, reforzando el vínculo familiar porque nos une la misma actividad, pero respetando los gustos de cada cual.

Por otro lado, aporta un momento de calma y pausa que puede acontecer en un rato íntimo ideal para poder compartir experiencias, desazones, miedos, ilusiones… Una lectura compartida con tu hijo o hija puede convertirse en una conversación que hace tiempo querías iniciar, o que el niño se sienta más acompañado en aquel momento y decida hacerte aquella pregunta que tiene en la cabeza desde hace días. Es un momento de recogida e interioridad que aflora nuestras emociones y situaciones de vida.

Si nos centramos en las ventajas más relacionadas con el aprendizaje de la lectoescritura, está claro cuál será la clave. Un niño imita lo que ve de sus personas referentes. Si le dais importancia a la lectura, el niño dará importancia a la lectura. Si ve que los adultos leen, el niño tendrá curiosidad por la lectura. Compartir momentos de lectura hará que el niño quiera disfrutar de estos momentos. ¿Qué hay más motivador por un niño que poder estar un rato en familia?

Y, por último, pero no menos importante, este tiempo de lectura compartida será un tiempo de calidad. Sabemos que este rato estará lejos de los dispositivos electrónicos y otras actividades que quizás no son las que queremos priorizar como familia. En la sociedad actual no podemos huir de lo que es una realidad, pero sí que podemos ofrecer actividades que contrarresten esta sobreexposición que viven nuestros niños y jóvenes.

¡Hay muchas más ventajas, evidentemente, pero he querido centrarme en estas, puesto que me parece que nos pueden hacer reflexionar un poco! Como familia, hay que hablar, darle cabida a la lectura si queremos que esta sea presente a nuestros hogares. ¿Y como conseguirlo? Tres ideas para empezar a hacer pequeños pasos:

– Buscar lecturas adaptadas a los gustos de los niños y a su nivel de lectoescritura. Lecturas más breves para aquellos que se cansan rápidamente, lecturas con imágenes (por ejemplo, álbumes ilustrados, revistas o cómicos) por aquellos que son muy artísticos, lecturas muy prácticas (por ejemplo, recetas) por aquellos que necesitan más movimiento…
Adaptar un espacio en casa preparado para momentos de lectura; donde estéis cómodos, donde haya tranquilidad y paz, lejos de cosas que puedan distraer en exceso…
Establecer una rutina de lectura para aseguraros que disponéis de un tiempo para leer en familia.

¡Disfrutad de estos momentos mágicos en familia y dejaros llevar por historias sorprendentes!

 

AUTOR: Raül Cabús Lomba con la cuenta @petjadesmestre.

 

La poesía siempre ha sido un género menor. Menor en el sentido de que siempre se ha dicho que tiene pocos lectores. Los hay que no leen poesía porque dicen que no la entienden. Otros no se sienten especialmente atraídos por ella. Pero los hay que sienten auténtica pasión por este género y  es una verdadera fortuna. 

Las malas lenguas dicen que hay más poetas que lectores de poesía. Si esto fuera cierto seguramente sería porque todos hemos tenido, en un momento u otro de nuestra vida, la necesidad de escribir un poema o una canción. 

Lo que sí es cierto es que a todos, y en este caso también hablamos de vida, en los momentos más importantes, nos ha salvado un poema. Un poema que sabe describir perfectamente cómo es el amor, la muerte, la vida, la vejez, la noche, la nostalgia, la belleza, la pasión, el olvido, el adiós… 

A los niños también les leemos poca poesía. Y eso que, además de ser un divertimento fantástico en forma de textos, los poemas son una actividad perfecta para aprender. Pero, ¿por qué? 

  1. Estimula el desarrollo emocional y cognitivo

La poesía es un género literario maravilloso. Los poemas nos cuentan historias, pero también nos ofrecen el poder de la emoción, reforzadas a través de la mímica, la entonación, la musicalidad y la cadencia de la voz… A través de los poemas, se invita a los niños a expresar sus sentimientos. Por eso los poemas son fantásticos para estimular a cualquier persona, pero especialmente en la infancia. Hay que aprovechar los recursos y el momento. 

 

En mi cara redondita

tengo ojos y nariz,

y también una boquita

para hablar y para reír.

Con mis ojos veo todo,

con la nariz hago achís,

con mi boca como como

palomitas de maíz.

Gloria Fuertes

  1. Aumenta el vocabulario

La poesía (aunque también cualquier género literario) ayudará a los niños a ampliar su vocabulario. Y no solo eso. Además de aprender nuevas palabras y conceptos, los pequeños tienen ocasión de sumergirse en la complejidad de las figuras literarias. Que no es compleja en sí, sino un juego estupendo para crear nuevas conexiones cerebrales y estimular el pensamiento creativo. 

  1. Entrena la memoria 

La infancia es un momento esencial para entrenar la memoria, una facultad que nos acompañará siempre y nos servirá para desarrollar nuestra actividad diaria. Aprender poemas con los niños nos ayudará a entrenar sus capacidades y también las nuestras, que vamos perdiendo a medida que nos hacemos mayores. Os sorprenderá comprobar cómo los niños son capaces de memorizar rápidamente un poema, solo habiéndolo escuchado o leído unas cuantas veces. 

 

La plaza tiene una torre,

la torre tiene un balcón,

el balcón tiene una dama,

la dama una blanca flor.

ha pasado un caballero

-¡quién sabe por qué pasó!-

y se ha llevado la plaza,

con su torre y su balcón,

con su balcón y su dama

su dama y su blanca flor.

Antonio Machado

 

  1. Mejora la dicción

No cabe duda: recitar es una actividad perfecta para mejorar la expresión verbal y la dicción. Y no solo para pronunciar bien las palabras. Un poema bien seleccionado ayudará a los niños a practicar el arte de recitar y la cadencia de los versos. A controlar la respiración, a no tener prisa. A comunicarse, a expresar, a perder el miedo… de saber decir, contar y sentir. 

 

La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?

Los suspiros se escapan de su boca de fresa,

que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

La princesa está pálida en su silla de oro,

está mudo el teclado de su clave sonoro;

y en un vaso olvidada se desmaya una flor.

Rubén Darío

 

  1. Estimula la imaginación

Hay algo que atrae, que endulza, que llama, como Hamelín y su flauta mágica, en la poesía. ¿Habéis probado a encantar a los pequeños con la música de las palabras? A través del juego de la poesía los niños acceden a un mundo que emociona, sea cual sea la lengua y se quien sea su autor. Leyendo poesía todos estimulamos nuestra imaginación y el arte de encontrar en las palabras otros caminos para decir las mismas cosas. 

 

Mariposa del aire,

qué hermosa eres,

mariposa del aire

dorada y verde.

Luz del candil,

mariposa del aire,

¡quédate ahí, ahí, ahí!

No te quieres parar,

pararte no quieres.

Mariposa del aire

dorada y verde.

Luz de candil,

mariposa del aire,

¡quédate ahí, ahí, ahí!.

¡Quédate ahí!

Mariposa, ¿estás ahí?

Federico García Lorca

 

¿Merece o no merece la pena apostar por la poesía?

2020 fue un año para los lectores. Según el barómetro Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2020 de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), el 68,8 % de la población española lee libros. La mayoría (64 %) lo hacen en su tiempo libre. El resto, por cuestiones de trabajo o estudios. 

Y leer nos ayuda. Tanto es así que el 88 % de los encuestados afirman que leer libros les sirvió para soportar mejor la situación durante el confinamiento. 

Hay una cifra, sin embargo, que nos llama especialmente la atención. Y es el porcentaje de niños y niñas que leen. Entre los 6 y los 9 años, el 88,8 % lo hacen habitualmente. Pero este porcentaje se va reduciendo con la edad, pasando a un 79,8 % en la franja de 10 a 14 años y a un 50,3 % en la de 15 a 18 años. 

¿Y por qué abandonan los jóvenes el hábito lector?

 

La importancia de saber elegir la lectura adecuada según la edad 

De poco sirve proporcionar al niño una buena lectura si todavía no es adecuada para su edad. Si lo hacemos, corremos el riesgo de que se aburra, porque no entenderá aquello que le leemos o lee y porque no conseguirá encontrar en los libros la correspondencia o encaje que uno acostumbra a buscar en ellos. 

Sucede lo mismo al revés. Hay que proporcionar a nuestros hijos y/o alumnos lecturas a la altura de sus capacidades y necesidades, con las que participar de nuevos retos y obtener aprendizajes. 


La edad, una etiqueta: ¿le hacemos caso? 

Si habitualmente tienes lecturas a mano, te habrás dado cuenta de que casi todos los cuentos y libros dirigidos a niños y jóvenes tienen una edad recomendada. Se trata de una etiqueta orientativa que funciona muy bien a la hora de elegir, especialmente si no puede ayudarte un librero de carne y hueso, porque estás comprando por internet, por ejemplo. 

Sea como sea, para escoger una lectura adecuada según la edad, no solo habrá que mirar esta etiqueta. De hecho, padres, madres, abuelos y docentes debemos hacer un esfuerzo cualitativo. En primer lugar, aunque a muchos os parezca básico, abrir el libro: hojearlo, hacer un poco de lectura en diagonal y comprobar algunas cuestiones que son básicas, como la calidad de la obra (narrativa, texto, ilustraciones), la tipografía, si se incluye, (letra de palo, ligada, de imprenta) y la adecuación del contenido, no solo por edad cronológica, sino teniendo en cuenta la madurez y los gustos del niño. 


Edad y madurez

El aprendizaje lectoescritor comienza a madurar, aproximadamente, hacia la edad de los 5 o 6 años. No obstante, cada niño tiene unas necesidades y evoluciona a distintos ritmos. Es cierto que los niños que han estado más rodeados de libros puede que sientan antes la necesidad de aprender a leer y, por tanto, alcancen esta etapa con un mayor grado de madurez. 

Y puede pasar lo contrario. Cada niño nace y crece con unas circunstancias singulares y, por tanto, hay que adaptar la selección de libros, no solo teniendo en cuenta la edad cronológica, sino observando bien su grado de madurez.

Seguro que si la familia y la escuela ponen interés y saber hacer, el niño se convertirá en un buen lector. Eso sí, será necesario (y eso con todos), elegir bien las lecturas que le ofrecemos teniendo en cuenta todos los condicionantes que hemos señalado. Será una buena forma de ayudar a mantener bien vivo su hábito lector y, en definitiva, de amar los libros. 

 

Autora: Cecília Hill

 

Aquí tenéis  los 3 audiocuentos ganadores del concurso del Día del Libro. ¡Son fantástico!

1er. audiocuento ganador:

Título: El dragón sin dientes
Nombre de la creadora: Lia y Emma
Edad: 12 y 7 años

 

2º. audiocuento ganador:

Título: El cuento del dragón y las guindillas
Nombre de la creadora: Rosa Martín
Edad: 6 años

 

3er. audiocuento ganador:

Título: Dragón y Pelusa
Nombre de la creadora: Mario Torrejón
Edad: 7 años

 

Gracias a todos los niños y niñas, escuelas, familias que habéis participado en este concurso, ¡ha sido todo un placer escucharos!

Es el primer Día del Libro de la Narim y todavía no sabe lo que le espera. El día del Libro es un día mágico, lleno de luz y de colores, hay un olor especial: huele a ilusión, nervios, cultura, imaginación, esperanza…

 

Voy hacia la escuela recordando dos años atrás. Cuando veía la paradita de ca l’Arenas montando el escaparate lleno de libros, cuando pasaba por delante de la Rambla y veía un montón de gente con talento mostrando su arte. El día del Libro no son solo libros y cuentos, es un día para vivir la magia, para hacer nacer a los dragones. Y para hacer nacer a los dragones, tenemos a nuestra Larades, que nos ilustra los dragones más divertidos que podamos imaginar.

El año pasado fue duro, así como los falleros no pudieron quemar sus fallas, los catalanes y catalanas no pudimos sacar a pasear nuestros dragones. Pero lo que nadie nos pudo sacar son los libros y las ganas de leer. Por qué el día del Libro no es solo comprar cuentos, es también releer los que más te han gustado, es remover la librería y sacar el polvo a aquel libro que te despertó rabia, que te hizo pensar en crear un mundo mejor. El día del Libro es ir a la biblioteca a remover cuentos, a escuchar como los leen, a descubrir qué te gusta y que no te gusta leer.

 

¡Mientras iba hacia la escuela pensaba: qué suerte que este año ya no estemos confinados! Evidentemente será un día del Libro con limitaciones, así que tenía que encontrar la manera de llevar la magia a la escuela para mostrarle a Narim el motivo por el cual nos gusta tanto este día tan especial.

Primero hice un repaso de las actividades que por tradición se hacían en el centro:

– Juegos florales.

– Talleres de trabajos manuales con rosas y dragones.

– Lectura de cuentos por parte de los padres con las diferentes lenguas maternas.

– Paraditas con intercambio de libros.

 

Mientras repasaba el listado pensaba en las medidas de seguridad que tenemos en la escuela: grupos burbujas, no pueden entrar familias, desinfección de materiales, material en cuarentena… Vamos a ser sinceros, las celebraciones dentro de las aulas se complican un poco, pero si hemos logrado ir a la escuela día a día, porque no podemos hacer que esta sea una fiesta igual de especial.

¿Sabéis la noche de reyes cuando deseas dormirte pronto para levantarte por la mañana y abrir los regalos? Pues con el día del Libro me pasa lo mismo, es un día donde se regalan letras, cuentos, historias, puntos de libro, rosas y dragones. En aquel momento decidí que el intercambio de libros lo haríamos entre grupo-burbuja, porque para los más pequeños todo es nuevo, solo hay que cambiar el punto de vista y encontrarle la parte positiva en las cosas. ¡Si somos 25 alumnos por clase, buscar entre 25 libros será como buscar dentro de un tesoro de piratas! Dentro de 25 libros hay millones de aventuras que seguro encajan con cada uno de los niños, solo hace falta que remuevan y se ilusionen para encontrar su cuento. Algunos con la portada tendrán suficiente para detectarlo, otros hojearán las ilustraciones, otras leerán la sinopsis y habrá otras que en vez de cuentos prefieran revistas.

El otro gran momento de la Fiesta era cuando invitábamos a las familias a venir a explicar cuentos con las diferentes lenguas maternas. Es una forma preciosa que acerca a la lectura a todos los niños independientemente del origen de su lengua familiar. Así pues, después de pensármelo poco tiempo decidí invitar a las familias de la clase para explicarles los cuentos a través de una videollamada. Porque si una cosa buena tienen las letras es que se pueden leer desde cualquier parte del mundo.

Y este es el mensaje más bonito que nos invita a celebrar el día del Libro. Leer nos puede llevar allá donde queramos, nos lleva a viajar a paisajes que nunca habíamos visto, nos lleva a revivir momentos que nos gustaría repetir, nos trae la magia de los magos.

Seguiría la lista explicándoos en detalle cómo será el día del Libro en mi escuela, pero realmente, lo único que quiero que viva Narim y todos los niños y niñas es que vivimos en un mundo de letras, vivimos en una sociedad que necesita leer para entender y para despertar el espíritu crítico. Todas y todos podemos encontrar nuestro rincón lector, ya sea con revistas educativas, con cómics, cuentos, novelas, e-books, blogs… Hay millones de oportunidades y lo que nos ayuda este día tan especial es acercarlos a todo esto y brindarles la oportunidad de que descubran realmente su lugar.

 

Así pues, celebramos el Día del Libro, celebramos la cultura y celebramos la lectura.

 

AUTORAS: Lara y Eva de Llapis i Pinzell.

 

Disfruta de historias, actividades, ilustraciones y muchas sorpresas más de manera totalmente GRATUITA. Descárgate la revista NAMAKA núm.23 ¡que va de bestias, vida salvaje y alguna animalada! ¿Todavía tienes dudas?

Descubre una revista diferente, alocada y llena de colores.

En el momento en que me propusieron escribir este artículo, recordé lo que me gustaba que mis padres y mis abuelos me comprasen revistas en el quiosco. Cada domingo por la mañana, mi abuelo bajaba al quiosco y compraba el diario y yo siempre lo acompañaba. Los colores de las revistas, su olor y las imágenes eran muy atractivas para mí, pero según decía mi abuelo, el contenido no era de calidad para una niña de aquella edad. Por lo tanto, hasta que no fui más grande no pude disfrutar de aquel género literario. Ahora bien, si ahora mismo Namaka estuviera en el quiosco, estoy segura de que tendría toda la colección.

Namaka es una revista que lo tiene todo. Empezando por los textos de todas las tipologías textuales, de poesías a cuentos y de cuentos a textos científicos, hablando sobre temáticas atractivas para los niños, de dinosaurios, de experimentos, de historias…Además, sus ilustraciones y los diferentes tipos de letra que podemos encontrar hacen que sea muy entretenido leerla.

Es una revista ideal para llevar a todas partes y echar un vistazo en cualquier momento, puesto que aparte de los textos podemos encontrar juegos, experimentos, manualidades y sorteos para hacer partícipes a toda la familia.

Hay que mencionar, que en estos momentos donde la tecnología parece que está presente en todas las casas, no tenemos que olvidarnos de la lectura, la importancia que tiene coger un libro o una revista y dejar volar nuestra imaginación, tanto los adultos como los niños. 

Dejar de lado nuestro día a día y concentrarnos solo en lo que tenemos delante. Las personas que forman parte del equipo de Namaka se esfuerzan día tras día en hacer de esta revista una gran fuente de aprendizaje y conocimiento con contenidos de calidad y adaptado a las necesidades del momento ya sea por fiestas, estaciones o noticias de actualidad.

Gracias a Namaka, ayudaremos a los pequeños de casa a conseguir un pensamiento crítico, a conocer aspectos interesantes de nuestra historia y cultura, a potenciar su creatividad a través de propuestas, donde libremente tienen que crear y dejar volar su imaginación. Además, la revista propone diferentes niveles de aprendizaje para que todo el mundo tenga cabida y, los niños se puedan regular y decidir qué actividad quieren hacer teniendo en cuenta su dificultad.

Es decir, una revista para todos y todas.

 

Autora: Mestra Marta

 

 

El hábito de la lectura no llega por arte de magia. De hecho, aunque nos esforcemos a seguir unos tips de los que prometen milagros, la lectura es un hábito que crece con los niños sí lo favorecemos, naturalmente, en el ámbito familiar y en la escuela.

Encontrar tiempo para leer y disfrutar de buenas lecturas nos aporta muchísimas cosas, como aprender, descubrir, soñar… Pero, ¿y qué más? La lectura es una actividad que también nos puede ayudar a desconectar de las rutinas y tareas cotidianas del día a día.

¿Y para qué sirve esto? Pues para hacer una parada de qualitat, tanto en la vida de los más pequeños como de los mayores, y regalarnos espacio y tiempo solo para nosotros. Pero, ¿cómo lo hacemos? ¿De verdad seremos capaces de desconectar? Todo esto os ayudará.

 

  1. El espacio es importante: un rincón de lectura

La lectura es una actividad que exige calma y tranquilidad. Tanto si los niños leen solos como si lo hacen con vuestra compañía (aunque sepan leer, la lectura compartida no debería abandonarse nunca), es muy importante que lo hagáis en un espacio especialmente pensado para esta actividad.

Estaría bien crear un rincón de lectura, con butacas cómodas y una buena iluminación, sea natural o artificial, con los libros a mano. Tiene que ser un entorno que nos ayude a huir del trasiego cotidiano en casa, para no distraerse y conseguir desconectar de verdad.

 

  1. La biblioteca como refugio para leer 

Una buena manera de desconectar de todo y conectar con la lectura es ir a la biblioteca. Este es un espacio en el que, no solo encontramos libros (vale, también cómics, revistas, álbumes ilustrados, etcétera) y donde debemos guardar silencio y apagar teléfonos. Además de tener acceso a una cantidad casi infinita de libros, leer en la biblioteca será una excusa perfecta para centrarnos únicamente en el hecho de leer. 

Podéis reservar uno o distintos días a la semana para visitar la biblioteca, devolver y coger nuevos libros en préstamo y hacer grandes descubrimientos. ¡No hay aventura más intensa!

 

  1. Desconectar teléfonos y pantallas 

Los teléfonos y pantallas, en general, son ladrones de tiempo muy sibilinos. Forman parte de nuestra vida casi como una extensión de nosotros mismos y casi no nos damos cuenta de la cantidad de ocasiones en que los consultamos. 

Para desconectar de verdad con la lectura debemos centrarnos en aquello que hacemos, todavía más si se trata de participar en una actividad tan importante para nuestros niños como es leer. Apartar todas las distracciones posibles nos ayudará a centrarnos en aquello que leemos y, por tanto, a desconectar. 

 

  1. Reservar un rato todos los días 

Si reservamos todos los días un tiempo para la lectura, ayudaremos a los niños (y a nosotros mismos) a enmarcar un espacio específico en la jornada para hacer esta actividad. Esto nos ayudará a ubicarnos y a poner en marcha la maquinaria de desconexión: trasladarnos al espacio habilitado para la lectura, apagar pantallas y teléfonos y concentrarnos en la actividad de leer. 

 

  1. Una buena selección es primordial 

Elegir una buena lectura no solo es importante para desconectar del ‘mundo real’ y ubicarnos en una ficción o en cualquier otro tipo de obra literaria o ensayo interesante. También es fundamental para contribuir en el gusto por la lectura y fomentarla, sea cual sea la edad de los niños y niñas. 

De hecho, uno de los encargos que tenemos como padres, madres o docentes es el de construir una biblioteca de calidad para los niños. Esta es una tarea placentera y extraordinaria para aquellas familias que tengan el firme deseo de implicarse en entrenar el hábito lector de sus hijos y, con este, contribuir a su curiosidad y, por qué no decirlo, a su felicidad.

 

 

 

Autora: Cecília Hill

¡Ya está aquí! Ya se ha publicado la Namaka que nos presentará secretos y un montón de enigmas. En la vida hay cosas que son todo un misterio. De hecho, hay sucesos que no se acaban de aclarar nunca y hechos extraños que no tienen ningún tipo de lógica. La mayor parte de nosotros nos sentimos seducidos por aquello oscuro y que, de entrada, parece que no tiene ningún tipo de explicación. Pero también nos encanta resolver enigmas y nos gusta rompernos la cabeza y descubrirlos.

Obviamente si la revista va de misterios, investigaciones y secretos teníamos que dedicar una sección al detective más famoso de la literatura. ¿De quién hablamos? ¿Está claro, no? Del gran Sherlock Holmes. Sus historias peculiares y misteriosas han cautivado en todo el mundo. ¡Atención!, pero no iba solo, Watson siempre lo acompañaba en la escena del crimen y lo ayudaba durante todas sus indagaciones. ¿Quién fue el creador de estas historias? ¿Cómo se creó este personaje? ¿En quién se inspiró el autor? ¿No querréis que os lo expliquemos todo, no?

¿Quieres acompañar a Charles y a James en su gran viaje? Érase una vez dos hombres intrépidos que hicieron un viaje que nadie ha hecho jamás. Fíjate bien en esta historia, a ver si descubres el enigma y adivinas porque su viaje no lo ha repetido nadie.
¿Serás capaz de descubrirlo?

 

 

¡Estamos a punto de cerrar la nota de prensa pero, una última cosa! En la revista Namaka n.º 24 damos la bienvenida a un nuevo patrocinador. Se trata del Patronat de Turisme de Lleida. Estamos muy contentos porque gracias a él nuestros lectores y lectoras descubrirán un destino ideal para pasar unas vacaciones familiares.

Turismo de familia de la Diputación Lleida

Podréis disfrutar del entorno natural durante las cuatro estaciones del año y complementar este fabuloso escenario con un patrimonio cultural y artístico de primer orden, el encanto de los pueblos impregnados de historia, tradiciones ancestrales, turismo activo y de aventura adaptado a todos los públicos, buena gastronomía y la autenticidad y simpatía de la población local.

Turismo de familia de la Diputación Lleida

Namaka os invita a descubrir los tres destinos acreditados con la marca «Naturaleza y Montaña en Familia» por la Agència Catalana de Turisme: La Vall de Boí (Alta Ribagorça), Les Valls d’Àneu y Pirineus-Noguera Pallaresa (Pallars Sobirà) y que disfrutéis también de las equipaciones certificadas con el sello de turismo familiar: el Zoo del Pirineu d’Odèn (Solsonès), el Ràfting Parc de la Seu d’Urgell (Alt Urgell), el Parc Astronòmic del Montsec (Noguera) y La Manreana (Garrigues).

 

 

Cuando me propusieron escribir sobre una mujer que admiro tuve muy claro quién iba a ser la elegida. La verdad es que podría escribir sobre muchas mujeres: artistas, científicas, deportistas, emprendedoras, psicoanalistas… Y por supuesto sobre cualquiera de las mujeres de mi familia, pues todas tienen algo que admirar. Y es que las mujeres somos impresionantes. Pero he decidido escribir sobre mi abuela materna, que con una sonrisa recuerdo como “La Matriarca”.

¿Y por qué ella? Me pregunto. Porque una voz me lo dice muy fuerte desde mi interior, porque merece un homenaje que pocas veces le damos a las personas que están cerca de nosotras. Claro que está muy bien mirar a las que han cambiado la historia, pero muchas veces las mujeres que nos rodean influyen y cambian historias, la nuestra, por ejemplo.

Mi abuela fue una niña de la guerra. Desde muy chiquitita fue enviada a Francia junto a sus hermanos, lejos de sus padres y cada uno separado del otro, viviendo en casas contiguas. Eso, según dice mi madre, fue una suerte: “al menos no los separaron”. Sin embargo no me quiero imaginar el trauma que eso supuso para ella.

Cuando la guerra acabó y volvieron a España, mi abuela trabajó toda su vida como pescadera. Primero vendía el pescado yendo por la calle con un carro. Daba igual el tiempo que hiciera, lluvia, frío, nieve o sol. Siendo asturiana y, en aquella época, me imagino que las grandes heladas fueron muchas veces sus compañeras y cuando no eran ellas, sería la lluvia. Dice mi padre que vendía el pescado cayéndole la nieve por encima. ¿Cómo no voy a sentir admiración y compasión por una mujer que tuvo que vivir esta vida? ¿Cómo no inspirarme si, aún con toda la desgracia que tuvo que vivir, cantó y rió hasta el último de sus días?

Pero no solo eso. Cuentan que cogía el tren para vender pescado en el pueblo de al lado y que, cuando acababa su jornada laboral, ayudaba a una vecina que era un poco tímida a vender sus frutos secos. ¿De dónde sacaba la energía esta mujer?
Me pregunto.

A día de hoy, en mi pueblo, aún hay gente que recuerda a mi abuela. Según me han contado regalaba pescado a las familias donde sabía que había alguien enfermo. Siempre cuidó a sus hijos, también a sus nietos. Siempre dispuesta a cantar y hacer alguna broma y por supuesto, siempre con un plato de comida para cualquiera que entrase en su casa.

Ojalá mi abuela supiera lo mucho que me ha influido. Es el ejemplo de cómo ser una mujer empoderada sin olvidarse de sus seres queridos. Es el equilibrio entre el me cuido yo, pero los demás también son importantes. Es, porque sigue viva en mi recuerdo y corazón, el ejemplo de que siempre hay algo por lo que merece la pena vivir, que podemos levantarnos y seguir, que hay que tener esperanza porque el futuro puede ser mejor y, en el presente, podemos buscar cosas que nos sostengan.

Siempre, siempre, siempre, la vida merece la pena y por muy duro que fuera el pasado, podemos ir a mejor.

Como todas las mujeres mi abuela tenía mucho que aprender, pero con la vida que tuvo aprendió lo que a ella le sirvió para vivir. Y esto es algo que yo me tengo que recordar: ella es un ejemplo, pero es un ejemplo creado por y para su vida. Cogeré de ella toda la sabiduría que dejó, pero entenderé que no todo tengo que aplicarlo a mi vida.

Y ese es el regalo que nos dejan las mujeres que nos inspiran: son ejemplos a seguir pero siempre tenemos que ver que nosotras también somos una mujer y que, al final, tenemos que sentir qué cosas sí y qué cosas no queremos coger y ser de aquellas que nos precedieron.

Porque lo más importante es que, aunque nos inspiren, nosotras tenemos que Ser Nosotras (mismas), así, con mayúscula.

Gracias güelita* por Ser tan auténtica. Porque gracias a que tú fuiste, yo soy y seré.

*Abuela en asturiano.

 

Autora: Sara Sarmiento Borge